domingo, 8 de julio de 2012

Crónicas marcianas: la ciencia ficción como denuncia y poesía

Concluida mi lectura de "Crónicas marcianas" (The Martian Chronicles) de Ray Bradbury he refrescado mis recuerdos de este pedazo de la historia de la literatura de la ciencia ficción. Por cierto: esta reseña estaba lista hace 3 meses, pero por tonterías de mi editor de blogger para android  no la publiqué correctamente.

Bradbury nunca fue un escritor de ciencia ficción "dura" o "pura", ni mucho menos de largas novelas. Lo suyo eran los cuentos cortos, con algunos elementos de sci-fi y mucho más argumento, sentimiento y cierta sensibilidad que en general suele estar ausente del género.

"Crónicas marcianas" es un ejemplo perfecto de todo ello.

Estructurado en 3 ciclos de relatos, con poca o ninguna continuidad de personajes, asistimos a la colonización terrestre del planeta Marte, con las habituales estupideces humanas de tales emprendimientos, que el autor retrata con un humor que a veces llega a ser despiadado.

Veremos así primero la decadencia de la cultura marciana: una civilización muy tenuemente tecnológica y pacífica (pero no pasiva) y que acabará diezmada primero y arrasada luego por la ambición humana.

Luego, en etapas posteriores de la colonización, podremos disfrutar (o no) con las viscitudes de los colonos, tan entusiastas, desencaminados y a veces afortunados como llegan a serlo personas que tratan de crear o re crear espacios y vivencias propias... en un lugar tan ajeno como puede serlo Marte.

Por último, como la Tierra está en problemas que de ciencia ficción tienen muy poco (por desgracia), los colonos abandonan Marte y el planeta rojo queda sumido en un silencio casi absoluto.
En medio de esta tranquilidad comienzan a escucharse unas tenues notas de cordura y locura que terminan con el relato pero no con su historia...

Pocos libros me han dejado una impresión tan nítida de los límites y limitaciones de nuestro así llamado "progreso tecnológico", especialmente cuando ese progreso tiene mucho más de material y minoritario que otra cosa. Conservo de su lectura un sano escepticismo a las soluciones "mágicas" a los problemas, especialmente cuando esas soluciones pasan por instalar primero máquinas y solo muy tardíamente por trabajar con personas.

Es una lectura fundamental, ciertamente para los que gustan del género y especialmente para la gente que dice no gusta de la ciencia ficción.

lunes, 2 de julio de 2012

Ocho quilates: la historia de la Edad de Oro del videojuego español

Mientras estaba en mi re-lectura de "Crónicas Marcianas" de Ray Bradbury (quiero hacer una buena reseña para mi serie de clásicos) se me cruzó en el camino (cosas de facebook) el libro que paso a comentar.

"Ocho quilates", de Jaume Esteve Gutiérrez, nos relata con lujo de detalles y en forma muy amena lo que se dió a conocer como la Edad de Oro del videojuego español, un periodo que abarca desde 1983 a 1992.

Como dice la web del autor, la dicha edad "hace referencia a un lapso de tiempo a caballo entre dos décadas y que vivió al amparo de las máquinas de 8 bits, especialmente Spectrum, Amstrad, MSX y Commodore. Durante esos años, y comenzando desde cero, el videojuego español tuvo tiempo para nacer, crecer, desarrollarse y llegar a una situación terminal de la que no levantó cabeza hasta pasados un buen puñado de años."

Quien esto escribe vivió ese tiempo en Chile; aunque mediado por la distancia y el tiempo (el software de Spectrum, por ejemplo, nos llegaba a veces con 1 año de atraso) siguió los avatares de todo aquello con no poco interés y no menor disfrute.

El autor esboza, más allá de lo anecdótico, los detalles, aciertos, equívocos y azares de un periodo que, como pocos, concentró hitos de creatividad y entretenimiento para dispositivos de capacidades muy limitadas: los computadores domésticos de 8 bits.

Es una lectura sumamente amena y muy recomendable, tanto para los que vivimos esa época como para quienes quieran conocer más de cerca un momento único de la historia de la informática.


Un capítulo que se escribió en Español...